Vladimir Illich Ulianov, que recibió el apodo de Lenin en su época clandestina, estudió abogacía y se adhirió muy pronto a las ideas marxistas. Exiliado en 1900, lideró en 1903 la tendencia bolchevique en la escisión del Partido socialdemócrata ruso.

Durante la primera guerra mundial participó en las conferencias de Zimmerwald (1915) y Kienthal (1916) donde se reunieron socialistas europeos opuestos a la guerra, pero no consiguió que se adoptara su posición de rechazo a la “guerra imperialista” y la lucha por su transformación en una guerra civil de clases.

Tras la revolución de febrero de 1917 en Rusia, retornó rápidamente con la ayuda del gobierno alemán que le permitió cruzar el país en un tren en plena guerra. Una vez en Rusia dirigió la insurrección de octubre de 1917 que llevó a la formación de un gobierno bolchevique, el Consejo de Comisarios del Pueblo que el presidió.

Para Lenin, la revolución en Rusia era sólo la primera etapa de la revolución mundial. Sin embargo, esta no podía triunfar sin la supervivencia del estado soviéticos. Este planteamiento le llevó a que tras fracasar su propuesta a los contendientes de una paz sin anexiones ni indemnizaciones, recogida en el “decreto de la paz” de 8 noviembre de 1917, se decidió a firmar la paz por separado con Alemania y Austria-Hungría en Brest-Litovsk el 3 de marzo de 1918.

En el verano de 1920, tras ganar la guerra civil y con el Ejército Rojo próximo a vencer en la guerra ruso-polaca, creyó que la hora de la revolución en Europa había llegado. Para coordinarla promovió la creación de los partidos comunistas y les llamó a adherirse a la Komintern o Internacional Comunista creada en marzo de 1919. Sus esperanzas se desplomaron con la derrota rusa ante Varsovia en agosto de 1920 y el reflujo revolucionario en Alemania y Hungría.

El Ejército Rojo consiguió recuperar todos los territorios que habían pertenecido al imperio zarista ruso excepto los que estuvieron fuertemente apoyados por las potencias occidentales (Polonia, Finlandia y los países bálticos).

Tras concluir el Tratado de Rapallo con Alemania en 1922, intentando aprovecharse del antagonismo entre Berlín y las potencias occidentales, Lenin falleció tras un ataque cerebral en enero de 1924.

Como muchos rusos, fue una mezcla entre la etnia y las tradiciones religiosas. Tenía ancestros Kalmyk por ascendencia paterna, de alemanes del Volga por parte de su abuela materna que eran luteranos y ascendencia judía por su abuelo materno (convertido al cristianismo). El mismo Vladímir Ilich Uliánov fue bautizado por el rito de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Lenin murió el 21 de enero de 1924. Tras su muerte se originaron rumores sobre que sufría de sífilis. La causa oficial que se dio sobre la muerte de Lenin fue arterioesclerosis o infarto cerebral (el cuarto), pero de los 27 médicos que le trataron, sólo ocho firmaron las conclusiones de la autopsia. De esta forma se dio pie para que surgieran otras teorías sobre su muerte. Por ejemplo, un análisis postmortem hecho por dos psiquiatras y un neurólogo recientemente publicado en la Revista Europea de Neurología afirmaba demostrar que Lenin murió realmente de sífilis.

Aunque probablemente tuvo la sífilis, también la tenía por entonces una considerable parte de la población rusa de la época. También es cierto que no tenía las lesiones visibles en su cuerpo que acompañan a las últimas fases de la enfermedad. La mayor parte de los historiadores aún están de acuerdo en que la causa más probable de su muerte fue un infarto producido por la bala alojada en el cuello desde su intento de asesinato.

El cerebro de Lenin fue extraído antes de embalsamar su cuerpo. Los gobernantes soviéticos contrataron a un conocido neurocientífico alemán, Oskar Vogt, para estudiar el cerebro de Lenin y localizar las células cerebrales responsables de su genio. Con este propósito se creó el Instituto del Cerebro en Moscú. Vogt publicó un artículo sobre el cerebro en 1929 donde
exponía que algunas neuronas piramidales en la tercera capa de la corteza cerebral de Lenin eran muy largas. A pesar de ello, la conclusión de su relevancia en el genio de Lenin fue mal recibida. El trabajo de Vogt fue considerado poco satisfactorio por los soviéticos. Posteriormente el equipo soviético continúo efectuando investigaciones, pero estos trabajos sobre el cerebro de Lenin ya no fueron publicados.

Enciclopedia Wikipedia

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