Parece que lo que desde el siglo XVI se identifica como Carnaval es una de las fiestas populares de mayor tradición en la historia de la humanidad.

Estudios respetables aseguran que todo comenzó con los sumerios, unos cuatro mil años antes de Cristo. Los sumerios fueron los primeros habitantes del espacio geográfico encerrado por los ríos Tigris y Éufrates, al que llegaron antes que los semitas, procedentes del Turquestán, a través del Irán actual. Y algo más: La cultura sumeria parece ser. Hasta ahora, la mas antigua cultura histórica conocida.
Aquellas fiestas no tenían nada de inocentes y se resumían en alborotos y "licencias" populares. De Oriente, como tantas otras cosas, pasaron a Occidente, transformándose en los rituales paganos griegos en honor de Dionisio, el dios del vino, que tuvo su equivalente en el Baco de los romanos, quienes les agregaron las disolutas saturnalias, por supuesto, destinadas a satisfacer a Saturno, mientras que los egipcios consagraron sus festines al buey Apis.


El gran salto hacia Europa se produjo en la Edad Media, que de estática no tuvo nada, solo la imagen que algunos erróneamente le atribuyen. Como la Edad Media es congenial con la nuestra, creemos oportuno reproducir un par de párrafos de la medievalista Nilda Guglielmi, antes de seguir con la historia.
”El siglo XIX se sintió insatisfecho de sí mismo. El siglo XX  Empezó a dudar. La Edad Media es una edad romántica que duda. Como nuestros siglos XX y XXI. Son épocas que dudan, preguntan y buscan nuevos caminos.
"El Medioevo tiene mala prensa porque esta en medio de dos mundos luminosos como fueron ‘ la Roma conquistadora, y el Renacimiento, que depende y encuentra sus respuestas en la clasicidad.
"Sin embargo, la Edad Media tiene la misma fuerza· creadora; quiere recrearse a sí misma: Después de la oleada invasora de los bábaros y el surgimiento de los nuevos reinos, esta dispuesta a resolver sus problemas con la fuerza de su propio pensamiento, de su espíritu y no en base al legado de sus antecesores".

Pues bien, ya estamos en Europa y para mayor precisión en Italia, en las ciudades de Venecia y Roma, que fueron las primeras en arropar estas fiestas paganas, traídas por los incansables navegantes de la primera de esas ciudades. Y en eso estaban cuando aparece, en 1582, el – papa Gregorio XIII con su reforma del calendario y la epacta (desconocida para muchos, importante para todos). La epacta es el segundo canon que impuso la reforma gregoriana y "no es nada más que el número de días que un ano solar común de 365 días excede al año lunar de 354 días” .La epacta se utiliza para el cálculo de la fecha de Pascua de Resurrección, que es el sábado siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Entonces la Iglesia romana, contó cuarenta días hacia atrás para establecer el tiempo de cuaresma y los precedió de tres jomadas de distensión autorizada que se identificaron como Carnaval, palabra que proviene del latín medieval "carnelevarium" que se traduce como "quitar la carme", refiriéndose a la prohibición de consumirla en el período previo a la Pascua.

Esta nota abate la versión de que la fiesta fue prohibida en España en 1523 y le concede razón a quienes sostienen que gozo de buena salud hasta el reinado de Felipe V después de 1.700, cuando la veda se hizo efectiva basta que unos quince años después la rehabilitó Carlos III. En el actual. Territorio argentino, el Carnaval se festejó desde el año 1.600, "mezc1a del  legado español  y el candombe bailado por los esclavos negros". En 1771 se realizan los primeros bailes en casas particulares y debieron reanudarse después de 1810, porque fueron prohibidos por Fernando VII, con una medida de muy corta vigencia. En 1858 aparece en Buenos Aires la primera comparsa y en 1869 se realiza el primer corso. Quienes se han ocupado de investigar la fiesta, aseguran que entre finales del sig1o XIX y las primeras décadas de 1900, los corsos a1canzarón su máxima popularidad.  ¿Pero que ocurrió con la fiesta en el Fortín Mulitas y luego con el pueblo de- Veinticinco de Mayo? Las cosas empezaron mal porque el brigadier Juan Manuel de Rozas las prohibió mientras estuvo al mando de la provincia de  Buenos Aires y puede deducirse que recién, fueron conocidas en nuestro medio después de 1853. En fin, quince años sin Carnaval no es tanto tiempo.

"Carnavales a la Luz de Candiles", donde se toma un dato que aporta el profesor Antonio González Rodríguez en su obra "Orígenes y Crónica Vecinal de Veinticinco de Mayo" y cita como "acontecimientos dignos de mención, Carnavales de antaño de los años 1889 Y 1900". Los colorados en los calendarios reducían los días festivos desde el domingo al martes,  vísperas del Miércoles de Ceniza, comienzo de la cuaresma y de la obligación para los católicos de  "quitar la carne". Sin embargo, durante muchos: años los corsos se alargaron hasta el sábado y domingo siguientes y tantos los desfiles como los bailes se identificaron como de "Mi Caréeme" (Media Cuaresma). Como los feriados fueron borrados por los militares en 1976, los Carnavales se liberaron de ataduras calendarías y los desfiles se realizan  "cuando y como mejor convenga". Y aún si  alguien sostuvo que "todo el  año es Carnaval", los veinticinqueños han optado, con humildad, ocupar apenas siete sábados de enero a marzo para vivir cada año su cada vez mas,  deslumbrante fiesta.

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