Otro sitio más de WordPress.com

Archivo de la categoría: Libros

LA HISTORIA DE SAN VALENTIN
(Día de los enamorados 14 de febrero)
historia de San ValentínLos enamorados tienen un día en nuestro calendario para demostrar o reafirmar su amor mediante regalos, dedicatorias o poemas pero ¿por qué el 14 de febrero? ¿Quieres conocer la leyenda de San Valentín y de dónde procede esta celebración? Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y  aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación. Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.
También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la “fiesta de los valentinus”, donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja. Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos.Valentín adquiere por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas gran prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente, Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote,  se burló de la religión cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y
toda su familia se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su martirio.
San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero. Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras “de tu Valentín”, de ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de despedida “From Your Valentine”; conocida en todo el mundo adjunta en
miles de postales de San Valentín.
La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.
El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo nombre queestá situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en este templo un acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente.
Sea como fuese, San Valentín se ha convertido en el patrón de todos los enamorados y de todas aquellas personas que quieren tener una pareja. Los comerciantes se han hecho eco de esta festividad y la han convertido en un día perfecto para aumentar las ventas. Flores, postales, poemas de amor, dedicatorias, bombones y regalos de todo tipo se realizan este día al ser querido para demostrar su amor y amistad.

LA MUERTE (PUNTO DE VISTA BÍBLICO Y CIENTÍFICO
 
Cese de todas las funciones vitales; por lo tanto, lo contrario de la vida. (Dt 30:15, 19.) En la Biblia, se aplican las mismas palabras del lenguaje original que se traducen "muerte" o "morir" tanto al hombre como a los animales y plantas. (Ec 3:19; 9:5; Jn 12:24; Jud 12; Rev 16:3.) Sin embargo, en el caso de los humanos y los animales, la Biblia muestra la función esencial de
la sangre en mantener la vida al decir que el "alma de la carne está en la sangre". (Le 17:11, 14; Gé 4:8-11; 9:3, 4.) Tanto del hombre como de los animales se dice que ‘expiran’, esto es, ‘exhalan’ el aliento de vida (heb. nisch·máth jai·yím). (Gé 7:21, 22; compárese con Gé 2:7.) Y las Escrituras muestran que tanto en el hombre como en los animales la muerte sigue a la pérdida del espíritu (fuerza activa) de vida (heb. rú·aj jai·yím). (Gé 6:17, nota; 7:15, 22; Ec 3:19; véase ESPÍRITU

LA VIDA Y LA MUERTE DE MI MADRE. diferencia en las dos fotografías un año… Nacida el 8-6-1915 falleció el 7-2-2007, LAS 5 DE LA MAÑANA. Murió en mis brazos, con la Fe puesta en la Resurrección. Fui testigo directo, de su muerte, aunque es la cuarta vez que he visto morir a seres queridos. Nació en el seno de una familia Católica practicante, y en vistas de los cambios de actitud de familias católicas, se acercó, primero simpatizante, y luego se convirtió a la Fe de los Testigos Cristianos e Jevová. Yo nací en el seno de una familia, (mi madre y mi abuela materna católicas y mi padre republicano y con ideas comunistas (ateo).  Vi morir a mi abuela materna, yo tan solo tenia 8 años, y la misma noche que la enterramos, yo me acosté en la misma habitacíón, sin miedo alguno, ya que tanto mi madre con su creencia y mi padre, siendo ateo, me dijeron que la muerte era un acto natural en el ser humano. y que todas las, decía textualmente, que todas las "supercherías que la gente creía sobre los muertos, todo era mentira". Mi intención no es explicar mi vida entre dos creencias opuestas, sino más bien informar, sobre la base real, científica i religiosa, (documentada) de lo que es la muerte. Para la mayoría de las personas, es "tabú" incluso algunas tiene cierto recelo y miedo a los muertos, debido a las enseñanzas infundadas sobre la muerte. Mi madre siempre hacía referencia al "CREDO NICENO" que la Iglesia Católica preconiza:

 " Creo en un sólo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres, y
por nuestra salvación bajo del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se
encarnó de María, la Virgen, y se
hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció
y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según
las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para
juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe
una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un sólo Bautismo
para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén."

http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/Oracion.nsf/Indice/CredoNiceaConstantinopla?OpenDocument

Debido a esto, y tratando con amigas católicas, que creían en muchas cosas menos, en esa resurrecion prometida, primero se volvió una católica (no practicante), pero como tenía esa inquietud religiosa en cuanto la muerte, entendió bajo su punto de vista que el concepto de la Confesión religiosa TJ. le llenaba más espiritualmente. Y a la muerte de mi padre en el 1975, fue cuando empezó a relacionarse y estudiar el concepto bíblico de sus creencias, CUATRO años más tarde se bautizó. y murió con esa misma fe.

  Según la Biblia, ¿qué es la muerte?

  1. Es interesante ver la consonancia existente entre estas declaraciones bíblicas y lo que científicamente se denomina el proceso de la muerte. En el hombre, por ejemplo, cuando el corazón deja de latir, la sangre cesa de transportar los nutrientes y el oxígeno (que se obtiene al respirar) a los miles de millones de células del cuerpo. Sin embargo, según se señala en The World Book Encyclopedia (1987, vol. 5, pág. 52b), "cuando los pulmones y el corazón dejan de funcionar, puede decirse que la persona está clínicamente muerta, aunque no tiene que significar necesariamente que se haya producido la muerte somática. Las células del cuerpo viven aún varios minutos, de modo que si el corazón y los pulmones reanudan su funcionamiento y suministran a las células el oxígeno necesario, aún es posible reanimar a la
    persona. Al cabo de unos tres minutos, comienzan a morir las células cerebrales, las más sensibles a la falta de oxígeno. Al poco tiempo, la persona estará muerta sin posibilidad de reanimación, y el resto de las células irá muriendo gradualmente. Las últimas en morir son las células óseas, capilares y dérmicas, cuyo crecimiento puede continuar durante varias horas". Así que aunque es evidente que la respiración y la sangre son necesarias para mantener la
    fuerza activa de vida (rú·aj jai·yím) en las células, también se hace patente que la muerte no solo se debe a que cesa la respiración o a que el corazón deja de latir, sino a que la fuerza de vida o espíritu desaparece de las células del cuerpo. (Sl 104:29; 146:4; Ec 8:8.)
¿Por qué morimos los humanos?.
La primera mención de la muerte en la Biblia aparece en Génesis 2:16, 17, cuando Dios le dio al primer hombre el mandato de no comer del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. La violación de aquel mandato traería según se menciona en la Biblia, como consecuencia la muerte.  Sin embargo, en el caso de los animales, la muerte ya debía ser un proceso natural, pues no se hace ninguna alusión a ellos cuando la Biblia relata cómo se introdujo la muerte en la familia humana. (Compárese con 2Pe 2:12.) Por lo tanto, Adán entendía la gravedad de la desobediencia, que, como le había advertido su padre celestial, se castigaría con la pena de muerte, pena que sufrió por incurrir en ese pecado. (Gé 3:19; Snt 1:14, 15.) Con el tiempo, su pecado y el fruto de este, la muerte, se extendieron a toda la humanidad. (Ro 5:12; 6:23.)
 
En ocasiones se recurre a ciertos textos para intentar probar que, al igual que los animales, el hombre fue creado para morir con el tiempo; entre esos textos están la referencia a que la duración de la vida del hombre es de unos ‘setenta u ochenta años’ (Sl 90:10) y el comentario del apóstol acerca de que les "está reservado a los hombres morir una vez para siempre,
pero después de esto un juicio". (Heb 9:27.) No obstante, estos textos se escribieron después de que la muerte se introdujo en la humanidad, y se aplican a los humanos imperfectos y pecadores. La impresionante longevidad de los hombres antediluvianos ha de considerarse como al menos un reflejo del enorme potencial que posee el cuerpo humano, un potencial mucho mayor que el de los animales, aunque se hallen en las circunstancias más favorables. (Gé 5:1-31.)
 
Como ya ha quedado demostrado, la Biblia no deja lugar a dudas, y relaciona la aparición de la muerte en la familia humana con el pecado de Adán. Puesto que el pecado ha apartado de Dios a la humanidad, se dice que toda se halla en "esclavitud a la corrupción". (Ro 8:21.) Tal esclavitud se debe al fruto corrupto que producen las obras del pecado en el cuerpo, de modo que todos los que desobedecen a Dios están bajo el dominio del pecado y son esclavos suyos "con la muerte en mira". (Ro 6:12, 16, 19-21.)
 
Se dice que Satán o Satanás "OPOSITOR EN HEBREO" (ese ángel de Dios se apartó) y por medio del engaño y la mentira (diabolos)= "mentiroso" "dio lugar el medio para causar la muerte" (Heb 2:14, 15) y se le llama "homicida" (Jn 8:44), no necesariamente porque produzca la muerte de manera directa, sino porque lo hace al servirse del engaño y la seducción al pecado, al inducir o fomentar el tipo de conducta que produce corrupción y muerte (2Co 11:3), y al originar actitudes asesinas en la mente y corazón de los hombres. (Jn 8:40-44, 59; 13:2; compárese con Snt 3:14-16; 4:1,2.) Por lo tanto, no se presenta a la muerte como un amigo del hombre, sino como su "enemigo". (1Co 15:26.) Por lo general, los que desean la muerte son las personas que están sufriendo un dolor tan extremo que no pueden resistirlo. (Job 3:21, 22; 7:15; Rev 9:6.)
 
La condición de los muertos.
La Bíblia muestra que los muertos "no tienen conciencia de nada en absoluto" y que la muerte es una condición de inactividad total. (Ec.9:5, 10; Sl 146:4.) Se dice que los que mueren van al "polvo de la muerte" (Sl 22:15), y que "están impotentes en la muerte". (Pr 2:18; Isa 26:14.) En la muerte no hay mención de Dios ni se le alaba. (Sl 6:5; Isa 38:18, 19.) Tanto en las Escrituras Hebreas como en las Griegas la muerte se asemeja al sueño, comparación que no solo es apropiada debido a la
inconsciencia de los muertos, sino también porque tienen la esperanza de despertar gracias a la resurrección. (Sl 13:3; Jn 11:11-14.) Al resucitado Jesús se le llama "las primicias de los que se han dormido en la muerte". (1Co 15:20, 21; véanse HADES; SEOL.)
POESIA DEDICADA A UNA MADRE

A MI MARE DE MI ARMA

Mi mare me llamó una día,
cuando vio que se moría,
y cogiéndome  la mano,
me besaba y sonreía.
Consulte con un doctor,
que mi mare se moría,
Y él me contestó llorando:
"Igual le pasa a la mía",
"la ciencia me está engañando".
Ya mi mare se murió.
Y en la tumba de mi mare
sembré flores colorás,
y las regué con mi yanto,
y aprendieron a llorar
las flores del camposanto.
A los diez años volví,
¡ y pisé un hueso´,
y dio un quejío,
y me contestó mi mare:
"No me pises hijo mío,
por que a ti, no te pisa nadie".

Poesía recitada por José Frías López (anciano de 81 años). Oída
y escrita por el Cometa Rojo en la habitación 615-616, en la cual
se encontraba ingresada, María del Rosario, compañera de residencia
que el Sr. Frías, fue a visitar al Consorci Hospitalari del Parc Taulí,
intervenida ésta de fractura de fémur derecho a las 14 horas del día 4 de
Junio del 2002. Ambos residentes, en la Residencia Sabadell, C. Antonio
Forrellad, 52, de Sabadell.
Sabadell, 6 de junio del

Para consulta, sobre el "inmortalidad del alma" escrita por una persona de confesión  evángelica, consulten la URL en la fecha 24-08-07

 

 

El cometa rojo


 

 

  

La definición de belleza – la verdadera belleza

¿Qué es la belleza? No es la apariencia física. Es lo que hay en el interior, lo que hay en el corazón. La humildad es belleza, aunque no sea popular dentro de mi profesión. Seguridad y autoestima son belleza. Y conocer a Dios personalmente produce belleza, ya que saber que te ama y te acepta produce seguridad y autoestima en tu vida. Eso te capacita para aceptarte y amarte a ti mismo con tus defectos.

Sin el perdón de Jesús el pecado nos hace feos interiormente. No estamos en paz. Todos los remedios "de fachada" del mundo no pueden cambiar esto. Dios lo ve, y los otros lo acabarán viendo también. Sólo Cristo puede hacernos bellos a los ojos de Dios. La verdadera belleza interior comienza con Dios en el centro de nuestras vidas y crece hacia fuera.

Puedo decirte que Jesucristo ha cambiado mi vida, y nunca me he arrepentido de la decisión que tomé de seguirle. ¿Por qué no pedirle a Jesús que entre en tu vida? Jesús dice "Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo" (Juan 3:20).

Puedes recibir a Cristo ahora mismo por fe, por medio de una oración. Dios conoce lo que hay en tu corazón, no le importan tanto tus palabras, sino tu actitud. Aquí hay una oración como la que yo hice que quizá exprese lo que tú también quieres decir:

Señor Jesús, te necesito. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y darme la vida eterna. Toma el control de mi vida y haz de mí la persona que tú quieres que sea.

Si esta oración expresa el deseo de tu corazón, puedes orar ahora y Cristo entrará en tu vida, como él promete.


He pedido a Jesús que entre en mi vida (m¡s información aquí)…

Me gustaría pedirle a Jesús que entre en mi vida. ¿Puedes explicarme cómo?

Tengo una pregunta…


2001 © Laura Krauss Calenberg

Laura Calenberg es una modelo de New York. Ha viajado a veintidós países por su trabajo y ha salido en las portadas de numerosas revistas, incluidas Marie Claire, Cosmopolitan y Brio. Ha aparecido en diversos anuncios para Saks, Nieman Marcus y Hanes. Está casada con Jeff Calenberg, quien también es modelo, con quien tiene dos hijos maravillosos.

 

 


Las raíces de la Navidad moderna
PARA millones de personas de todo el mundo, la temporada navideña es una época de mucha alegría, caracterizada por las comidas opíparas, las costumbres de larga tradición y la unidad familiar, además de los intercambios de tarjetas y de regalos entre amigos y parientes.
 
Sin embargo, hace tan solo ciento cincuenta años, la Navidad era una festividad muy diferente. En su libro The Battle for Christmas (La batalla en pro de la Navidad), Stephen Nissenbaum, profesor de Historia, escribe: "Durante la temporada navideña […] la gente bebía en exceso, se olvidaba temporalmente de las normas del comportamiento en público y
se daba al jolgorio desenfrenado, a una especie de carnaval en diciembre".
 
A las personas que consideran sacrosanta la Navidad podría perturbarles esa información. ¿Por qué profanaría alguien una festividad con la que se pretende conmemorar el nacimiento del Hijo de Dios? Quizás le sorprenda la respuesta.
 
Fundamento defectuoso
Desde sus inicios en el siglo IV E.C., la Navidad ha sido objeto de polémica. Por ejemplo, surgió la cuestión de la fecha del nacimiento de Jesús. Puesto que la Biblia no especifica ni el día ni el mes en que nació Cristo, se han propuesto diversas fechas. En el siglo III, un grupo de teólogos egipcios lo fijó para el 20 de mayo, mientras que otros se inclinaban por fechas anteriores, como el 28 de marzo, el 2 de abril o el 19 de abril. Para el siglo XVIII, se habían propuesto todos los meses del año para el nacimiento de Jesús. Pues bien, ¿cómo se escogió por fin el 25 de diciembre?
 
La mayoría de los eruditos concuerdan en que la Iglesia Católica fijó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. ¿Por qué? Dice The New Encyclopaedia Britannica: "Con toda probabilidad se debe a que los cristianos primitivos deseaban que la fecha coincidiera con la festividad romana pagana que honraba el ‘nacimiento del sol invicto’". Pero ¿por qué cederían de pronto los cristianos ante los paganos, después de haber sido objeto de la brutal persecución de estos durante dos siglos y medio?.
Se introduce la corrupción
En el siglo primero, el apóstol Pablo advirtió a Timoteo que "hombres inicuos e impostores" se introducirían furtivamente en la congregación cristiana y extraviarían a muchos. (2 Timoteo 3:13.) Esta gran apostasía comenzó después de la muerte de los apóstoles. (Hechos 20:29, 30.) En el siglo IV, después de la supuesta conversión de Constantino, una gran cantidad de paganos adoptaron la forma de cristianismo que existía entonces. ¿Cuál fue el resultado? El libro Early Christianity and Paganism (El cristianismo primitivo y el paganismo) indica: "El grupo relativamente pequeño de creyentes sinceros se perdió entre la gran multitud de supuestos cristianos".
¡Con cuánta exactitud se cumplieron las palabras de Pablo! Era como si el cristianismo verdadero desapareciera en las fauces de la corrupción pagana. Y donde más se evidenciaba esta contaminación era en la celebración de las festividades.
En realidad, la única celebración que los cristianos tienen mandato de observar es la Cena del Señor. (1 Corintios 11:23-26.) Puesto que las festividades romanas implicaban costumbres idolátricas, los cristianos primitivos no tenían parte en ellas. Como consecuencia, los paganos del siglo III criticaban a los cristianos con expresiones como la siguiente: "No asistís a las representaciones escénicas; no presenciáis las procesiones públicas; se os echa de menos en los banquetes públicos; detestáis los combates sagrados". A la vez, decían con orgullo: "Nosotros adoramos a los dioses con alegría, con banquetes, canciones y juegos". Para mediados del siglo IV, las quejas habían remitido. ¿Por qué? Al introducirse sigilosamente en el redil una cantidad cada vez mayor de falsos cristianos, se multiplicaron las ideas apóstatas, lo que condujo a transigir con el mundo romano. El libro The Paganism in Our Christianity (El paganismo en nuestro cristianismo) dice al respecto: "No cabe duda de que los cristianos acostumbraban apoderarse de las festividades paganas que por tradición la gente tenía en alta estima, para luego conferirles un significado cristiano". La verdad es que se estaban sintiendo los efectos de la gran apostasía. El que los supuestos cristianos doptaran de buena gana las celebraciones paganas les granjeó cierto grado de aceptación
en la comunidad. Al poco tiempo, llegaron a tener tantas festividades anuales como los ismos paganos, y no es de extrañar que la Navidad haya figurado entre las principales.
 
Una festividad internacional
La Navidad acompañó al tipo de cristianismo que imperaba entonces, conforme este se extendía por Europa. La Iglesia Católica adoptó el criterio de que era apropiado perpetuar una festividad gozosa cuyo propósito era honrar el nacimiento de Jesús. Por tanto, en el Concilio de Tours, celebrado en 567 E.C., "se proclamó que los doce días comprendidos entre la Navidad y la Epifanía constituían una época festiva sagrada". (The Catholic Encyclopedia for School and Home [La enciclopedia católica para la escuela y el hogar].)
La Navidad pronto asimiló muchos de los rasgos característicos de las fiestas profanas de las cosechas que se celebraban en el norte de Europa. El jolgorio imperaba sobre la devoción, pues los juerguistas se entregaban a comer y beber en exceso. En lugar de declararse en contra de la conducta relajada, la Iglesia le dio el visto bueno. (Compárese con Romanos 13:13; 1 Pedro 4:3.) En 601 E.C. el papa Gregorio I escribió a Melito, enviado a la misión de Inglaterra, y le dio instrucciones de que "no eliminara tales festividades paganas antiguas, sino que las modificara para que se conformaran a las ceremonias de la Iglesia, y que
únicamente reemplazara su carácter pagano con uno cristiano", informa Arthur Weigall, anterior inspector general de antigüedades del gobierno egipcio.
Durante la Edad Media, algunos reformistas se sintieron impelidos a denunciar tales excesos, y promulgaron muchos decretos contra "los abusos relacionados con el júbilo navideño". En su libro intitulado Christmas in America-A History (La historia de la Navidad en América), la doctora Penne Restad dice: "Algunos guías religiosos afirmaban que el ser humano, en su condición caída, requería una temporada de desenfreno y exceso, aunque debía producirse bajo la supervisión protectora del cristianismo". Tales argumentos solo aumentaban la confusión, pero casi daba lo mismo, pues las costumbres paganas ya estaban tan arraigadas en la Navidad que la mayoría de la gente no estaba dispuesta a abandonarlas. El escritor Tristram Coffin dijo al respecto: "La generalidad de la gente seguía haciendo lo mismo de siempre y prestaba escasa atención a los debates de los moralistas".
Para cuando los europeos empezaron a establecerse en el Nuevo Mundo, la Navidad era una festividad bien conocida. Aun así, no gozaba de aceptación en las colonias. Los reformadores puritanos la consideraban una celebración pagana y desde 1659 hasta 1681 la proscribieron en Massachusetts.
Después de levantarse la proscripción, la celebración de la Navidad experimentó un auge en las colonias, en particular al sur de Nueva Inglaterra. Sin embargo, en vista del historial de dicha festividad, no sorprende que algunas personas se interesaran más en divertirse que en honrar al Hijo de Dios. Una costumbre navideña especialmente problemática consistía en que
grupos de jóvenes alborotadores entraran en los hogares de vecinos acaudalados y exigieran, bajo amenaza, que les dieran de comer y beber de forma gratuita. Si el amo de casa se negaba a cumplir con sus exigencias, por lo general lo maldecían y a veces le destrozaban la casa.
Durante los años veinte del siglo anterior a este pasado, la situación empeoró de tal manera que "el desgobierno navideño" se convirtió en "una grave amenaza social", indica el profesor Nissenbaum. En ciudades como Nueva York y Filadelfia, terratenientes adinerados empezaron a contratar a vigilantes para proteger sus propiedades. Hasta se dice que el primer cuerpo policial profesional de la ciudad de Nueva York se creó a raíz de una manifestación violenta que ocurrió en la temporada navideña de fines de 1827 y principios de 1828.
 
La transformación de la Navidad
En el siglo XIX se produjeron cambios sin precedentes en el modo de vivir de la humanidad. Al construirse cada vez más carreteras y líneas ferroviarias, la gente, los bienes y las noticias viajaban con mucha mayor velocidad. La revolución industrial dio origen a millones de nuevos empleos, y las fábricas producían mercancías incesantemente. La industrialización también
ocasionó nuevos y complejos problemas sociales, que acabaron influyendo en el modo de celebrarse la Navidad.
La gente por mucho tiempo se ha valido de los días festivos para fortalecer los vínculos familiares, y la Navidad no ha sido la excepción. Mediante la modificación selectiva de algunas de las tradiciones navideñas más antiguas, sus promotores lograron transformar eficazmente esta festividad desenfrenada y carnavalesca en una celebración orientada a la
familia.
De hecho, para fines del siglo XIX llegó a verse la Navidad como una especie de antídoto contra los males de la vida norteamericana moderna. "De todas las festividades -dice la doctora Restad-, la Navidad era un medio perfecto para llevar la religión y los sentimientos religiosos al hogar y para compensar los excesos y fracasos del mundo público." Agrega:
"Los regalos, los actos de caridad, hasta los saludos navideños y el hecho de decorar un árbol de hoja perenne y admirarlo en la sala o, en fechas posteriores, en la escuela dominical, estrechaba los vínculos familiares y la relación de las familias con la Iglesia y la sociedad". Del mismo modo, hoy en día muchas personas celebran la Navidad como medio de confirmar su amor mutuo y fortalecer la unidad familiar. A la vez, no debe pasarse por alto su fondo espiritual. Millones de personas celebran la Navidad en honor al nacimiento de Jesús. Quizás asistan a cultos especiales en la iglesia, coloquen escenas de la Natividad en su hogar u ofrezcan a Jesús mismo oraciones de agradecimiento. Pero ¿cómo considera Dios estas costumbres? ¿Cuentan con Su aprobación? Examinemos lo que dice la Biblia al respecto.
"Amen la verdad y la paz"
Mientras estuvo en la Tierra, Jesús dijo a sus seguidores: "Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad". (Juan 4:24.) Jesús vivió en conformidad con esas palabras. Siempre habló la verdad e imitó perfectamente a su Padre, "Jehová el Dios de la verdad". (Salmo 31:5; Juan 14:9.)
Dios ha indicado claramente mediante la Biblia que odia toda forma de engaño. (Salmo 5:6.) ¿No resulta irónico, pues, el que tantos rasgos de la Navidad se relacionen con la falsedad? Por ejemplo, considere el mito de Santa Claus. ¿Ha intentado explicar alguna vez a un niño por qué, como se cuenta en muchos países, este personaje prefiere bajar por la chimenea en lugar de entrar por la puerta? Además, ¿cómo visita tantos millones de hogares en una sola noche? ¿Qué puede decirse de los renos voladores? Cuando un niño se da cuenta de que lo han engañado al hacerle creer que Santa Claus es una persona de la vida
real, ¿no se ve socavada la confianza en sus padres? The Catholic Encyclopedia reconoce sin ambages: "Se introdujeron en la Navidad […] costumbres paganas". Entonces, ¿por qué continúan fomentando la Iglesia Católica y otras iglesias de la cristiandad una festividad cuyas características no provienen del cristianismo? ¿No evidencian al hacerlo que aprueban las enseñanzas paganas?
Durante su estancia en la Tierra, Jesús no instó a los hombres a adorarlo. Él mismo dijo: "Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado". (Mateo 4:10.) Así mismo, después de la glorificación celestial de Jesús, un ángel mostró que no se había producido ningún cambio al respecto, pues dijo al apóstol Juan: "Adora a Dios". (Revelación [Apocalipsis] 19:10.) Por lo tanto, es pertinente preguntarse:
¿Aprobaría Jesús toda la veneración que, en la época navideña, se le ofrece a él en lugar de a su Padre?
Queda claro que el contexto de la Navidad moderna no es nada halagüeño. Es una festividad en gran parte inventada, con un pasado que deja mucho que desear.  Por ejemplo, un joven llamado Ryan dice al respecto: "La gente espera con entusiasmo un par de días al año en que la familia se reúne y pasa un rato alegre. Pero ¿qué tiene eso de especial? Mis padres me dan regalos durante todo el año". Una joven de 12 años dice: "No me siento en desventaja. Recibo regalos durante todo el año, no solo cierto día en particular en que la gente los compra por obligación".
El profeta Zacarías animó a sus compañeros israelitas a "[amar] la verdad y la paz". (Zacarías 8:19.) Si, al igual que Zacarías y otros hombres fieles de tiempos pasados, ‘amamos la verdad’, ¿no debemos rechazar toda celebración religiosa falsa que deshonra al "Dios vivo y verdadero", Jehová? (1 Tesalonicenses 1:9.)